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Las lumbalgias

La lumbalgia o dolor en la parte inferior de la espalda, es una de las afecciones más comunes que se encuentra en la práctica clínica diaria. Es necesario recordar que la zona inferior de la espalda, la parte glutea incluida, está compuesta por una estructura compleja formada por discos intervertebrales, núcleos gelatinosos y raíces nerviosas que pasan por los glúteos e inervan a las piernas y a los pies y, sobre todo, a los tendones, a los músculos y a las fascias. A pesar de que este tipo de patología es muy común, el diagnóstico que puede derivar es muy variado así como la limitación al movimiento que puede crear. Debido precisamente a esta diversidad de síntomas, la exploración para determinar la causa, es un acto previo fundamental.

¿Cuáles son las causas más corrientes de la lumbalgia?

Una de las causas más comunes de la lumbalgia aguda es la distención que puede haber en algún ligamento o músculo de la espalda. Esta distención puede desencadenarse al levantar algún objeto pesado o simplemente al realizar algún gesto de lo más habitual. El dolor que se puede producir a partir de este problema puede ser desde leve hasta tan severo que limite la movilidad. En algunos casos, se encuentra un espasmo o contracción muscular de toda la musculatura en la parte inferior de la espalda acompañado de un intenso dolor, incluso en reposo.

Durante las lumbalgias crónicas más frecuentes, se encuentra el dolor en las inserciones tendinosas de las crestas ilíacas. Es un dolor de varias semanas o meses de evolución principalmente en personas que responden muy poco a los tratamientos farmacológicos generales. Esto es debido a que los fármacos se distribuyen a través de la sangre y, desgraciadamente, los tendones, las fascias, los ligamentos y las articulaciones son estructuras que casi no tienen circulación, razón por la cual no llega el tratamiento farmacológico. Este tipo de patología la sufre una inmensa población adulta que no encuentra el remedio para hacer desaparecer el dolor.

Dolor lumbar localizado bajo las crestas ilíacas.

En una gran proporción de pacientes, el dolor se localiza en el músculo piramidal o periforme. El músculo piramidal es un músculo profundo y pequeño que se localiza bajo los glúteos, en la zona media de la cara anterior del sacro y sale de la pelvis por el agujero sacro-ciático mayor. Cuando está afectado, la molestia se encuentra en la zona de la nalga y puede extenderse por la cara posterior del músculo, dando lugar a un hormigueo o dolor punzante. Esta afección también se le denomina falso dolor ciático por el atrapamiento de los nervios que discurren a su alrededor y la sintomatologia del dolor que irradía en la parte posterior de la pierna.

Tenemos que recordar que cualquier contractura de la musculatura profunda de las nalgas puede crear una compresión a nivel de red nerviosa y vascular. Este síndrome compartimental puede crear un dolor reflejo en las zonas inferiores de las piernas, siguiendo el recorrido del nervio ciático.

Finalmente, existen los dolores situados en la zona de las articulaciones vertebrales, provocados por discopatías como hernias, desplazamientos de disco, artrosis... y que pueden crear un atrapamiento de los nervios adyacentes y /o compresión medular. Se tiene que tener mucho cuidado con el diagnóstico en este tipo de patología, ya que actualmente se están diagnosticando muchas causas de dolor lumbociático de origen vertebral que no lo son. El problema es que se realiza directamente el diagnóstico a través de una imagen (principalmente resonancias o electromiografias) sin realizar una exploración adecuada del paciente. La mayoría de resonancias realizadas a pacientes de cierta edad, siempre se encuentra alguna hernia o desplazamiento de disco o artrosis vertebral, pero no es frecuente encontrar compresión medular. Es por eso que el diagnóstico de dolor lumbar de origen vertebral no tiene que ser realizado sólo a partir de las resonancias, sinó que la exploración detallada del paciente es esencial.

Además, siempre es necesario conocer si junto con el dolor existen otros síntomas como fiebre, pérdida de peso y de fuerza en las piernas, incontinencia intestinal, dolores abdominales fuertes... puesto que existen diferentes tipos de patologías graves, como neoplasias, fracturas, vasculopatias... que se tienen que descartar y que suelen provocar una sintomatología parecida a las lumbalgias comunes.

¿Cuáles son los tratamientos?

Hay una gran variedad de tratamientos que se pueden realizar, pero todo dependerá del diagnóstico realizado anteriormente donde la exploración inicial tiene que ocupar un lugar fundamental. Es importante destacar que los tratamientos localizados tienen que desarrollar un papel principal y, entre ellos, los tratamientos antiinflamatorios en suspensión, los factores de crecimiento y incluso los anestésicos locales para un diagnóstico preciso del lugar de la afección.

Por último y a pesar de que sea muy reiterativo, hay que recordar que en las lumbalgias, el diagnóstico en la exploración del paciente es fundamental antes de realizar cualquier programa de tratamiento..

Dr. Jordi Ibáñez (Responsable de la Unidad de dolor de la Clínica Planas)

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